5 jun 2009


Hablamos de urbanismo sostenible cuando el hombre y el medio ambiente se encuentran al centro del proceso de decisión y constituyen sus criterios esenciales e irrenunciables.Hablamos de edificación sostenible cuando, además de ser estéticos, los edificios consiguen la gente se sienta verdaderamente cómoda, incluso respecto a sus facturas de energía. El fin último del urbanismo y de la edificación debería ser el de proporcionar a los ciudadanos un bienestar sostenible, esto es, bienestar para todos y todas, hoy y mañana.




Para conseguir los cambios necesarios, resulta imprescindible la concienciación y participación de todos los agentes involucrados. Los actos de estos agentes, repetidos y multiplicados, orientan el sector hacia uno u otro rumbo. El rumbo que queremos alcanzar es el de la sostenibilidad, concepto que hoy deja de ser una apuesta ética para convertirse en lo que en el fondo siempre ha sido: una necesidad. El reto es tan amplio que no se puede prescindir de ninguna medida, de ningún agente. Deben involucrarse las administraciones, los promotores, los arquitectos, los constructores y los compradores. Recientemente, están destacando algunos avances - tal y como el Código técnico de la Edificación - sin embargo, queda mucho camino por recorrer.